Steam vuelve a demostrar que sigue siendo el mejor escaparate para ideas tan insólitas como virales. El último fenómeno en recorrer redes y listas de deseados es Become, una aventura indie que propone algo tan sencillo como improbable: ponerte en la piel de un espermatozoide y revivir la primera gran carrera de tu existencia, con un único objetivo final… llegar al óvulo y fecundarlo.
Detrás del proyecto se encuentra el desarrollador independiente Valentin Wirth, quien ha decidido aparcar fusiles, dragones y armaduras medievales para ofrecer una experiencia radicalmente distinta, a medio camino entre la divulgación científica, la supervivencia y la épica más microscópica.
Una odisea biológica en tercera persona
Become es una aventura lineal en tercera persona con una duración aproximada de tres horas, en la que el jugador debe abrirse paso a través del sistema reproductor humano. Lejos de tratarse de un simple paseo, el viaje está plagado de peligros constantes: entornos hostiles, baños de ácido, corrientes traicioneras y un sistema inmunitario que no duda en actuar como el antagonista principal.
Para sobrevivir, no basta con nadar rápido. El juego introduce mecánicas de recolección de azúcares y proteínas, recursos esenciales para mejorar atributos como la resistencia, la velocidad o la capacidad de supervivencia, añadiendo una ligera capa de progresión que encaja sorprendentemente bien con el contexto biológico.
Evolucionar… y cooperar, aunque solo uno llegue al final
Aunque se trata de una experiencia estrictamente singleplayer, Become incorpora una curiosa mecánica de cooperación indirecta. A lo largo del trayecto es posible rescatar a otros espermatozoides, que pueden ayudarte a empujar obstáculos o superar determinadas secciones del escenario.
Eso sí, el juego no pierde de vista su premisa central: solo uno puede llegar al óvulo. Esta dualidad entre cooperación temporal y competencia final refuerza el mensaje evolutivo del título, recordando constantemente que la supervivencia aquí no es colectiva, sino individual.
Personalización, estilo y divulgación científica
A pesar de su base científica, Become no renuncia al estilo ni a la personalización. El jugador puede tunear su espermatozoide, dotándolo de rasgos visuales únicos mientras surfea corrientes, atraviesa membranas y esquiva amenazas microscópicas.
Además, el juego aprovecha su propuesta para introducir datos y curiosidades reales sobre la reproducción humana, integrándolos de forma natural en la experiencia. El resultado es una aventura que consigue transformar lo que podría haber sido una clase de biología de instituto en un juego de supervivencia con identidad propia, donde el conocimiento también forma parte del progreso.
Un éxito viral inesperado en Steam
El impacto de Become ha sido tan inesperado como contundente. Tras publicar su tráiler el pasado San Valentín —una fecha elegida con evidente intención— el juego ha superado rápidamente las 122.000 visualizaciones y ha acumulado más de 60.000 wishlists en Steam, cifras muy poco habituales para una producción indie de este calibre.
La mezcla de concepto llamativo, tono serio pero con guiños irónicos y una ejecución sorprendentemente sólida ha despertado la curiosidad de miles de jugadores, ansiosos por comprobar si aquella primera victoria vital fue fruto del azar… o de una habilidad innata.
Una propuesta pequeña, pero con mucha personalidad
Become no pretende competir con grandes superproducciones ni reinventar el medio, pero sí demuestra algo muy claro: las ideas originales siguen teniendo espacio y éxito en la industria. Con una premisa tan extraña como fascinante, el juego de Valentin Wirth se ha ganado su lugar como uno de los títulos más comentados del momento en Steam.
Porque, al fin y al cabo, fuiste uno entre millones… y ganaste una vez. Ahora toca demostrar si puedes repetir la hazaña, esta vez con un mando en la mano.
