Durante años, hablar de una nueva película de Resident Evil ha estado inevitablemente relacionado con adaptaciones que se alejaban demasiado de los videojuegos, decisiones creativas discutidas y una franquicia cinematográfica que nunca terminó de reproducir en la gran pantalla la combinación de terror, supervivencia y tensión que convirtió a la saga de Capcom en uno de los grandes referentes del género. Sin embargo, las primeras reacciones a la nueva película dirigida por Zach Cregger parecen indicar que esta vez las cosas podrían ser muy diferentes.
La nueva Resident Evil llega a los cines españoles este viernes 18 de septiembre, con Austin Abrams interpretando a Bryan, su protagonista. La película apuesta por alejarse de las anteriores producciones y recuperar algunos de los elementos que hicieron reconocible a la saga en los videojuegos: terror de supervivencia, recursos limitados, criaturas grotescas, tensión constante y la sensación de estar atrapado en un escenario del que escapar parece prácticamente imposible.
Una historia que devuelve a Resident Evil a Raccoon City
La historia gira alrededor de Bryan, un mensajero médico que acepta realizar una última entrega en el hospital de Raccoon City. Lo que inicialmente parece un encargo rutinario acaba convirtiéndose en una auténtica pesadilla cuando el Virus T comienza a transformar la ciudad y sus habitantes en una amenaza mortal.
A partir de ese momento, Bryan tendrá que enfrentarse a un escenario dominado por criaturas monstruosas, supervivientes desesperados y una ciudad completamente fuera de control. La propuesta pretende recuperar así la esencia del survival horror, con una narrativa en la que avanzar implica asumir riesgos constantes y en la que el peligro puede aparecer prácticamente en cualquier momento.
Además, la elección de Zach Cregger como director ha despertado especial interés. El cineasta, conocido por Barbarian y Weapons, ha demostrado anteriormente su interés por el terror y por jugar con las expectativas del espectador. En esta ocasión, su objetivo parece ser trasladar a la gran pantalla esa sensación de vulnerabilidad que caracteriza a los videojuegos de Resident Evil.
Las primeras reacciones son especialmente positivas
Las primeras opiniones procedentes de los pases para la prensa están generando bastante expectación. Kellvin Chavez, de Splash Report, asegura en X que la película comienza con enorme intensidad y mantiene el ritmo durante buena parte de su metraje, destacando especialmente el suspense, la violencia y el diseño de las criaturas.
Su valoración resulta especialmente contundente: considera que la película representa "puro survival horror" y llega a describirla como la mejor película de Resident Evil hasta ahora. Una afirmación especialmente relevante teniendo en cuenta la trayectoria cinematográfica de la franquicia.
Otros críticos han puesto el foco precisamente en la relación entre la película y los videojuegos. Mark Cassidy, de ComicBook, considera que Cregger habría conseguido la adaptación más fiel realizada hasta ahora, mientras que Jordan Moreau la coloca entre las adaptaciones cinematográficas de videojuegos más destacadas y señala especialmente el trabajo de Austin Abrams.
La conexión con la experiencia de jugar también aparece repetidamente entre las primeras impresiones. Erik Davis explica que la película transmite menos la sensación de estar viendo una adaptación convencional y más la de estar participando en una auténtica experiencia de Resident Evil, algo que durante años ha sido uno de los grandes desafíos de las películas basadas en la saga.
Por su parte, Perri Nemiroff también se muestra muy positiva y destaca la capacidad de la película para combinar terror y comedia sin que los momentos humorísticos terminen destruyendo la tensión. Esta combinación resulta especialmente interesante porque el equilibrio entre ambos elementos ha sido una de las características que han marcado diferentes etapas de la franquicia.
No todas las opiniones son completamente unánimes
A pesar del entusiasmo inicial, las primeras reacciones también incluyen algunos matices. Determinados asistentes al pase de prensa consideran que la segunda mitad puede perder parte del ritmo conseguido durante el comienzo, aunque incluso esas opiniones continúan describiendo la película de forma mayoritariamente positiva.
En términos generales, el consenso inicial parece apuntar hacia una producción cargada de sangre, humor, criaturas grotescas, sustos y referencias a los videojuegos. Precisamente estos elementos podrían explicar por qué varias de las primeras valoraciones están describiendo la película como una experiencia mucho más cercana al survival horror que las anteriores adaptaciones.
Una oportunidad para romper con el pasado cinematográfico
La comparación con las anteriores películas de Resident Evil resulta inevitable. La primera producción, estrenada en 2002 y protagonizada por Milla Jovovich, recaudó aproximadamente 102,9 millones de dólares en todo el mundo con un presupuesto estimado de 33 millones de dólares. Sin embargo, recibió una valoración del 36 % por parte de la crítica en Rotten Tomatoes, reflejando la recepción desigual que tuvo entre los especialistas.
Aun así, aquella película consiguió poner en marcha una extensa franquicia cinematográfica que terminaría convirtiéndose en una de las adaptaciones de videojuegos más rentables comercialmente. Las películas protagonizadas por Jovovich desarrollaron una identidad propia y se alejaron considerablemente de la estructura de los videojuegos, aunque consiguieron mantener una importante presencia en taquilla.
En 2021, Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City intentó cambiar radicalmente de estrategia. La película buscó aproximarse mucho más al material original, incorporando personajes, localizaciones y elementos reconocibles de los videojuegos. Sin embargo, su recorrido comercial fue mucho más limitado: recaudó aproximadamente 41,9 millones de dólares frente a un presupuesto estimado de 25 millones.
Ahora, la película de Zach Cregger tiene delante un desafío diferente. No se trata simplemente de conseguir otra adaptación de éxito, sino de demostrar que es posible trasladar a una película la atmósfera, la tensión y la sensación de supervivencia que millones de jugadores asocian directamente con Resident Evil.
El verdadero reto: hacer que el público sienta que está jugando
Uno de los mayores elogios que está recibiendo la película tiene precisamente que ver con esa capacidad para reproducir la sensación de jugar a Resident Evil. Durante años, las adaptaciones cinematográficas han utilizado personajes, criaturas y conceptos de los videojuegos, pero no siempre han conseguido trasladar su estructura y su atmósfera.
Cregger parece haber optado por otro camino, utilizando el terror y la supervivencia como elementos centrales en lugar de limitarse a construir una película de acción ambientada en el universo de Capcom. Si las primeras reacciones terminan reflejándose en las críticas completas y, posteriormente, en la opinión del público, esta nueva entrega podría marcar un cambio importante para las adaptaciones cinematográficas de la saga.
Por ahora, habrá que esperar para comprobar cómo responde el público y si el entusiasmo de los primeros pases de prensa se mantiene. Lo que sí parece claro es que esta nueva Resident Evil llega con una propuesta considerablemente diferente a sus predecesoras y con una pregunta especialmente interesante: ¿habrá conseguido finalmente Hollywood capturar en el cine aquello que hace que los videojuegos de Resident Evil resulten tan reconocibles?