La llegada de PlayStation 6 sigue siendo una incógnita, pero cada vez más analistas coinciden en una idea clave: no la veremos tan pronto como muchos esperaban. En un contexto marcado por el encarecimiento del hardware, la presión sobre los costes de producción y una PS5 todavía en plena forma comercial, Sony parece decidida a alargar el ciclo de vida de su actual consola más de lo habitual.
Hace apenas unas semanas, la propia compañía japonesa confirmó que PlayStation 5 se encuentra aproximadamente en la mitad de su ciclo, lo que, en términos tradicionales, apunta a varios años más en el mercado. Esto ya situaba el relevo generacional más allá del corto plazo, pero nuevas valoraciones sugieren que incluso las previsiones más optimistas podrían quedarse cortas.
De 2027… a 2028 o más allá
Durante los últimos meses, distintas estimaciones apuntaban a 2027 como una posible ventana de lanzamiento para PS6, siempre y cuando no se produjeran retrasos. Sin embargo, esa coletilla empieza a ganar peso.
El analista David Gibson, de MST Financial, cree que esas previsiones fueron demasiado optimistas. Según explica, Sony estaría apostando de forma consciente por extender la vida útil de PS5, lo que empujaría el lanzamiento de su sucesora más allá de lo esperado inicialmente.
“Sony espera que el ciclo de vida de PS5 se extienda, con lo cual el lanzamiento de PS6 es muy probable que llegue más tarde de lo que esperábamos”, afirma Gibson.
En este escenario, 2028 se perfila como el año más temprano posible, aunque no se descarta que incluso pueda irse algo más lejos dependiendo de cómo evolucione el mercado.
El contexto del hardware no ayuda
Uno de los factores clave detrás de este posible retraso es la situación actual del hardware. El sector se enfrenta a:
Incrementos en el precio de la memoria RAM
Costes más elevados en semiconductores avanzados
Mayor complejidad técnica en arquitecturas pensadas para IA y ray tracing
Todo esto hace que lanzar una nueva consola no solo sea una decisión tecnológica, sino también financiera y estratégica. Sacar PS6 demasiado pronto podría suponer márgenes más ajustados o precios de lanzamiento difíciles de justificar para el consumidor.
PS5 sigue siendo un negocio muy sólido
A esto se suma un dato clave: PlayStation 5 sigue funcionando muy bien comercialmente. En los últimos resultados financieros de Sony, el propio Gibson destaca que el segmento de juegos y servicios online se ha visto reforzado, impulsado tanto por títulos first-party como por lanzamientos third-party.
“La fortaleza de la marca PlayStation se refleja en la capacidad de vender juegos y servicios de forma consistente”, señala el analista.
Con una base instalada enorme, ingresos recurrentes por servicios y un flujo constante de lanzamientos, Sony no tiene una urgencia real por acelerar el salto generacional.
Sony no tiene prisa… y el mercado tampoco la exige
Con PS5 aún lejos de agotarse, un mercado cada vez más centrado en servicios y juegos intergeneracionales, y un hardware cada vez más caro de producir, todo apunta a que PlayStation 6 llegará cuando tenga verdadero sentido, no cuando marque el calendario tradicional.
Si las previsiones más conservadoras se cumplen, 2028 podría ser solo el punto de partida de la conversación, no una fecha definitiva. Y eso encaja con la sensación general: la próxima generación tardará más en arrancar… porque la actual todavía tiene mucho recorrido.